El flujo de la llegada explosiva de visitantes a las zonas de valor paisajista se repite en todas las temporadas. La difusión de los atractivos locales por parte de los operadores turísticos, las municipalidades, hoteles y restaurantes se sustenta en la codicia de obtener las máximas ganancias mercantiles en corto período de la temporada de verano, El desgaste de los senderos, el pisoteos de los jardines, la acumulación de basura y desechos de todo tipo son los precio de deterioro que paga la naturaleza.